sábado, 26 de julio de 2014

A piece of this.


Tengo la certeza de que existe algo más de la realidad, que todo son ciclos, etapas, momentos. Unidos porque sí. Al azar, quién sabe, cómo tú prefieras creerlo, da igual, no importa. Llegué un 13 de Octubre, estaba aterrorizada por dentro pero no era mi intención que se notase. Un asqueroso, repulsivo, deshonesto guardia se me quedó mirando, con su ceño fruncido y su cara de desprecio hacia mí, yo para él no era nada, no existía, era un miserable trozo de carne, desecho, insignificante. El hecho de desnudarme frente a él, fue algo indigno. Me sentí a pedazos por dentro, pero me prometí comerme el orgullo, tal vez pueda sonar ridículo, mezquino…pero no iba a permitirlo. Al cabo de los días te ibas acostumbrando a una rutina. Y te ves tú, consumida. Frágil. Tenue. Tus huesos enmarcados por una fina y delicada capa que llaman piel, piel pálida. Tus ojos, enterrados. Derraman soledad. Parpadeas, pero cuesta y pesa. Y la soledad se frena en tus labios, unos labios aislados entre sí, pidiendo a gritos algo de afecto.


Me gusta recordar el mar. Yo y el mar. Juntos. Tus pies hundiéndose en la arena, mientras el agua se rebela y te envuelve, te quiere a ti. Te arrastra, te secuestra, te ata, quiere apropiarse de ti. Quiere que seas de él. Pero tú en la orilla eres más fuerte y tú decides qué hacer. Aquí, dentro. El mar está en todos lados, pero no hay orilla, estás ahogada.
  

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